Cirugía de Hernias y Eventraciones

Diagnóstico y tratamiento de hernias inguinales, umbilicales y eventraciones

¿Notás un bulto en el abdomen o la ingle?

Una hernia es una zona de debilidad en la pared del abdomen que permite que el contenido interno —grasa o intestino— empuje hacia afuera. Esto puede formar un bulto visible y causar molestia o dolor. Puede estar presente desde el nacimiento o aparecer con el tiempo, por el desgaste de la pared abdominal.

Es una de las consultas quirúrgicas más frecuentes. El tratamiento alivia la molestia y, sobre todo, previene complicaciones que pueden convertirse en una urgencia.

Tipos de hernia según su ubicación

El tipo de hernia depende de dónde se forma. Es posible tener más de un tipo a la vez, y también que una hernia reaparezca en el mismo lugar de una cirugía previa (hernia recidivada).

  • Hernia inguinal: la más frecuente. Se forma en la ingle, cerca del canal inguinal (puede ser directa o indirecta).
  • Hernia umbilical: se presenta en el ombligo. Común en adultos y también en niños.
  • Hernia epigástrica: se forma en la línea media de la parte superior del abdomen.
  • Hernia femoral: se presenta en el canal femoral, en la zona de la ingle.
  • Hernia incisional o eventración: aparece como un bulto a través de la cicatriz de una cirugía abdominal anterior, a veces meses o años después.
¿Por qué es importante no postergar la consulta?

Las hernias no se curan solas y, sin tratamiento, tienden a agrandarse con el tiempo. El riesgo real está en lo que puede pasar si el contenido del saco herniario queda atrapado:

  • Hernia reductible: el bulto se puede empujar hacia adentro o desaparece al recostarse. Es la situación más simple.
  • Hernia atrapada o encarcelada: el contenido queda atascado y no se puede reducir. Suele doler y requiere atención pronta.
  • Hernia estrangulada: la zona atrapada deja de recibir circulación de sangre. Es una urgencia quirúrgica: causa dolor intenso, y sin cirugía inmediata el tejido puede dañarse de forma irreversible.

Si notás un bulto que antes podías empujar hacia adentro y de repente ya no, sumado a dolor fuerte o vómitos, consultá de inmediato: puede ser una urgencia.

El tratamiento: reparación quirúrgica con malla

La cirugía es la única forma de resolver una hernia de manera definitiva. El objetivo es devolver el contenido protruido a su lugar y reforzar la zona debilitada de la pared abdominal para que no vuelva a abrirse.

En la gran mayoría de los casos, la reparación se refuerza con una malla quirúrgica: un parche que se coloca sobre la zona del defecto. Con el tiempo, el propio tejido del paciente crece a través de la malla, lo que fortalece la reparación y reduce significativamente el riesgo de que la hernia reaparezca.

Reparación laparoscópica

En muchos casos, la reparación puede realizarse mediante laparoscopía: a través de pequeñas incisiones se introducen una cámara e instrumentos finos, se coloca la malla y se fija con suturas o grapas. Esto suele significar menor dolor postoperatorio y una recuperación más rápida que la cirugía abierta tradicional. La técnica más adecuada para cada caso —abierta o laparoscópica— se conversa y decide en la consulta, según el tipo y tamaño de la hernia.

Recuperación

La mayoría de los pacientes vuelve a sus actividades habituales en 1 a 2 semanas, evitando el levantamiento de objetos pesados durante ese período. En reparaciones más complejas o recidivadas, ese cuidado puede extenderse más tiempo. Cada caso tiene sus particularidades, que se conversan en detalle antes y después de la cirugía.

Con más de 25 años de experiencia en cirugía digestiva  y especialización en técnicas mínimamente invasivas, puedo evaluar tu caso y recomendarte la reparación más segura y adecuada para vos.